miércoles, 8 de octubre de 2008

Como nos entendemos.

A medida que pasa el tiempo, vamos conociendo a la gente que nos rodea. Cuanto mas tiempo compartimos mas fácil se nos hace entender al que tenemos delante, ya no por lo que dice, sino por como lo dice, sus gestos, sus expresiones.
Seguramente casi todos los que leéis esto tenéis un jefe, alguien que esta por encima de vosotros. Según el tiempo que llevéis a sus ordenes, pues sabréis entender mejor esos pequeños mensajes gestuales, las miradas cómplices o esas sutiles variaciones de voz que se producen cuando necesita pediros u ordenaros algo.
Yo creo haber alcanzado una gran conexión con mi queridísimo y amadísimo Cheriff y gracias a ello se detectar que algo le ocurre donde vosotros no sabríais detectarlo. Por poner un ejemplo, ayer mismo me ha llamado por teléfono y le he notado cierta desazón indetectable para vosotros, ya que la frase que utilizo para comunicarse conmigo es de una normalidad apabullante.

“En un país multicoloooooor…..” (me suena el móvil)

- Dime Cheriff.
- Oye huma, estoy acojonado.

No me digáis que vosotros habríais detectado algo fuera de lo normal. A mi si no es por el ligero cambio en el timbre de voz…

Su problema es que hay que colocar unos elementos en un primer piso, y le han dicho que pesan como 30000kg.

He ido hasta donde el estaba y he notado su preocupación en ciertos mensajes gestuales imperceptibles para el resto de los presentes, ya que el contenido de la conversación por si mismo no daba pie a pensar que estuviese turbado por ningún motivo.

El inicio de la conversación fue el siguiente, juzguen ustedes mismos:

- Buenos días Cherif.
- Joder joder joder, que pesan 30 toneladas y nos puede echar el suelo abajo.

Le he explicado que todas las toneladas no se van a concentrar en el mismo sitio, y que cuando esa buena gente nos indique la superficie en metros cuadrados a ocupar (que será bastante) y veamos la carga real por metro cuadrado, ya veremos si tenemos que preocuparnos o no. También le he indicado que muy posiblemente no tengamos que hacer nada, y en todo caso, el refuerzo a realizar no será muy complicado, dada la topología del edificio.
Esto es lo que se puede definir como “un biberón caliente y a dormir”.

Cuando me disponía a marcharme le he dejado un mensaje subliminal, de estos que solo el puede entenderme sin que el resto de los presentes puedan ni tan siquiera notar.

- Oye Cheriff, una preguntita.
- Dime Huma.
- Cuando les has comparado este tema ¿Ni tu has preguntado su peso, ni ellos te lo han indicado?
- Pues no.
- Solo te lo cuentan ahora que se acerca el momento de instalarlo ¿Verdad?
- Pues si.
- Eso es un vendedor inteligente y un comprador…
- Un comprador ¿Qué?
- Pues eso, un comprador….con dinero.

2 Comments:

Luna said...

Es verdad..no le noto la angustia...
Se ve que tenéis un conexión cósmica y etérea entre los dos...por que menda ni papa..

Conste que 30.000kg son para preocuparse eh!

Pero mejor preocuparse de sopetón y sin contar con ello que tener que pensarlo desde el principio,sí ,sí ,cansa menos fijo.

Saludetes despreocupaos ^^

Anónimo said...

Oye...pero sigues con ese tono en el movil!!!!!

jajajaja